Pabellón derruido de Sant Boi

Sergio Pena Corpa

Arquitecto técnico, MUI en Arquitectura e Ingenieria. Experto en patología y rehabilitación en construcción y arquitectura. Autor de varios artículos y libros relacionados con la construcción. ¿Quieres resolver algún problema, estamos a tu disposición? www.sergiopenacorpa.com

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4 Respuestas

  1. manuti dice:

    más razón que un santo

  2. Ginés dice:

    Hay unas cosas muy importantes, y es la profesionalidad, la dignidad y el honor.
    Tenemos una cultura de ganar lo máximo con el mínimo esfuerzo y claro así nos va… la cultura del “pelotazo”. Sólo hay que irse a países como Alemania para darse cuenta de que las cosas se pueden hacer bien, los que no queremos somos nosotros.

    Saludos

  3. Barnastil dice:

    Quieres saber porque nada ha pasado con esto? Como el promotor es el ayuntamiento de Sant Boi que teoricamente el tecnico municipal deberia haber firmado los papelitos para hacerlo legal no van a hacer nada. Cuando es cuestión de negligencia por parte de un privado es un crimen, pero cuando es cuestión de negligencia por parte del gobierno, es un accidente tragico.

  4. juanmah dice:

    El técnico que firma es el que asume toda la responsabilidad civil, y es el responsable que la obra cumpla con todo lo que haya que cumplir.

    El promotor-constructor se lava las manos, pq si el técnico dice que está bien, pues es que lo está y no tiene ninguna responsabilidad. Y de la virtud de hacer una cosa bien hecha con los mínimos recursos está el vicio de reducirlo todo.

    Personalmente, como usuario de las infraestructuras, edificios, productos… etc, espero que por lo menos se cumpla con la legalidad.

    Si después hay por ahí técnicos a los que les primen más el tener más trabajo haciendo la vista gorda, que cumplir su función laboral y posiblemente no repetir con el constructor-promotor, pues da miedo.

    Claro que también hay técnicos que puede que por exceso de trabajo o por tocar temas que no dominan firmen lo que sea.

    Resumiendo, que al final la falta de rigor emerge. ¿Y quien tiene más culpa? ¿el técnico poco riguroso, el constructor-promotor demasiado celoso de la parte económica, o el sistema que es perverso?

    Es la misma corrupción que la del entorno político del que sea habla tanto, pero en este caso, la integridad de los usuarios está en juego.

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