Hola compañer@s del blog! Os deseo un feliz año 2017, espero que os traigan salud y bienestar.

Este post es fruto de un periodo de reflexión y del feedback con clientes a los cuales he gestionado sus obras.

El riesgo de equivocarse de contratista, no lo dudes, existe y está ahí. Y sí, yo también me equivocado al elegirlo, pese a mi formación como técnico.

El origen del riesgo

males-1002779_960_720Yo tenía la idea erronea de que la crisis ajustaría el mercado y se quedarían solamente los profesionales; aquellos que nos gusta el oficio y queremos hacer las cosas bien, Sin embargo, el tiempo me ha demostrado que estaba totalmente equivocado.

La palabra que me llevo a mi error fue precio, efectivamente, no por ser profesional en mi sector me iba a facilitar el camino, todo lo contrario, aquel con el precio más bajo se llevaba los encargos. El pensar que les condujo la calidad, lamento decirlo no fue así.

La crisis hundió muchas empresas constructoras de toda la vida, pero a pesar de ello se han creado otras tantas. Abundan muchísimas empresas de construcción y reformas que se ofrecen a precio bajo para realizar trabajos de cualquier índole, digamos que hacen de todono dicen que no a nada (aunque no tengan los conocimientos necesarios para realizarlo).

Esta cantidad de empresas que hacen de todo, hacen que aumente el riesgo en tu elección.

A este punto hay que añadir la gestión de muchas de las intervenciones de viviendas por los administradores de fincas, donde algunos adjudican la obra a cambio de una jugosa comisión, dejando a un lado de nuevo la palabra calidad. Sería difícil a creer, pero hay muchas empresas y técnicos que están dispuestos a pasar por el aro.

¿Existe de verdad ese riesgo?

La respuesta es SI. Y más cuando la obra a realizar requiere de personal cualificado.

No debemos olvidar que existen actuaciones donde es necesario la intervención de expertos, Simplificando al máximo el concepto, podríamos explicar el problema cuando llamamos a un albañil para reparar un enchufe o un electricista para hacer un muro de ladrillo, una empresa de piscinas para hacer fachadas o una empresa de fachadas para hacer una piscina, un tasador para hacer projet manaement o viceversa. Evidentemente no es lo mismo reparar un enchufe que gestionar un proyecto de 200.000 €.

Si queremos un ejemplo en rehabilitación, imaginemos un sótano afectado por humedades. El cliente (generalmente profano en nuestro gremio) hace consulta a algunas empresas para ofertar la reparación de la humedad, muchas de ellas a sabiendas que no son especialistas para tal fin, no solo no dicen que no, sino que ofrecen sus servicios argumentando que son expertos en ese tipo de situaciones. He de reconocer que en época donde no llegan los encargos, es aun más difícil rechazar uno. Pero, no olvidemos que estamos jugando con el dinero de una persona así como con su salud.

El resultado final donde en algunos casos he podido constatar es evidente; le realizan un trabajo cuyo resultado no corrige el problema, sino todo lo contrario lo aumenta. Me acuerdo bien de una persona que no quiso contratar especialistas para revocar su cueva afectada por humedades, al final se gasto una fortuna pues la primera intervención no corrigió el problema y toco volver a picar y tratar de nuevo.

¿Cómo evitar el riesgo?

  • Visitar obras que hayan realizado, así como conocer la opinión de técnicos que hayan trabajado con ellos.
  • Comparar peras con peras, una empresa puede ser muy buena haciendo reformas de pisos, pero no para rehabilitar una cúpula.
  • Realizar contratos donde queden definidos claramente plazos e indemnizaciones. Así como garantias.

Conclusión: Siempre, busque expertos en cada gremio

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