En España, un país de costumbres donde la siesta en patrimonio nacional y en el resto del mundo es una cosa desconocida.
Tradición que ha llegado también a la obra. Después de un bote de cocido y unas perrunillas, que mejor que echarse un sueñecito antes de empezar de nuevo con la faena son 20 minutos bastan
.
Fotografía aportada por Xavitron.





